Supongamos que tenemos tres grandes centros de energía en el cuerpo: el tantien, que está debajo del ombligo, que incluye la esfera sexual y de supervivencia, el del corazón, que está en el pecho y abarca todo el plano emocional y vincular, y el tercer centro, que tiene que ver con lo intelectual y lo mental. Estos tres planos, muy importantes para el humano, han sido condicionados culturalmente.

El tantra, en cada época de la humanidad, a través de sus distintos maestros, ha diseñado y desarrollado y adaptado diferentes técnicas para intervenir en estos condicionamientos culturales. Así como en informática un hacker puede infiltrarse en un sistema operativo, el tantra es como una forma de hackear la cultura, hackear el sistema operativo cultural y decodificarlo, metiéndole pequeños caballos de Troya para que el cuerpo funcione bien. Puede ser a través de meditaciones, respiraciones, hipnosis guiadas, lecturas, diálogos, danzas chamánicas, danzas de poder.

Algo muy importante que hay que descondicionar es la energía sexual, y el tantra justamente incluye el trabajo con la energía sexual.

Por ejemplo, en las antiguas culturas donde trabajaban con su energía sexual se juntaban ya sea de a dos o demás personas, en grupos o en comunidades, y trabajaban la energía sexual como un combustible o como una oportunidad de despertar a los misterios del universo. Esto se debe a que la energía sexual es algo muy poderoso, tanto que nos toma totalmente a todos los organismos vivos y nos obliga a reproducirnos. Entonces si tomamos a esa energía como algo más que algo molesta o nos condiciona, para investigar sobre ella, y como algo más que podemos canalizar únicamente a través de la vía genital, podremos recanalizarla hacia los chakras superiores, hacia capacidades creativas.

Algunas de las cosas de las que hay que descondicionar a la energía sexual para poder usarla para despertar, iluminar y purificar nuestro mundo emocional son las proyecciones románticas, entendimientos erróneos de culpa y condicionamientos basados en imágenes programas desde afuera, como puede ser el porno.

Una de las consecuencias de estos condicionamientos es que nos impiden usar esa energía para expandir la mente o segregar el DMT, que son moléculas que nos permiten estar en estados de consciencia superiores, transpersonales, que nos pueden llevar a estados de consciencia expandida, que nos permiten tener un conocimiento directo del universo.

El Yoga Tántrico, o en el Yoga sexual o en el Tantra sexual, son formas de saltearnos estas limitaciones alineando una serie de canales para que la energía fluya correctamente.

Eduardo Socolovsky.

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