Nunca es recomendable buscar el orgasmo sin eyaculación de una manera forzada. El orgasmo sin eyaculación tiene que ser consecuencia de un proceso alquímico. El foco hay que ponerlo, entonces, en comprender este proceso, en comprender cómo funciona y en qué se basa. Pero también existen una seria de dispositivos de entrenamiento y acciones o prácticas que ayudan a producir que una relación sexual termine sin eyaculación y con el hombre y la mujer satisfechos.

Lo idea es llegar a ese punto en el cual no haya eyaculación pero tampoco ninguna tensión, sin que haya sensación de bronca o enojo posteriores.

La edad es otro factor importante a tener en cuenta. A una edad adulta, es mucho más fácil alcanzar este estado, mientras que para los jóvenes es mucho más difícil, pues tienen mucho más impulso hormonal.

Tener un equilibrio entre el servicio, enfocarse en el placer del otro, y también en uno mismo, en el placer propio, es fundamental. La clave es no estancarse en un momento o en otro. El símbolo del Tao lo expresa claramente: allí los dos opuestos del ying y el yang, los dos extremos, circulan, fluyen entre el uno y el otro. En última instancia lo que importa es estar en armonía, en equilibrio, tener esta capacidad de incluir, integrar los dos polos. Se trata de poder estar, al mismo tiempo, en el egoísmo y el servicio.

En la práctica, es interesante ejecutar juegos con la pareja en los que haya un intercambio de roles en los que uno sea el esclavo del otro, a través de pedidos, de órdenes, de indicaciones que el otro dé. Y también jugar al revés, jugar a enfocarse en el placer propio. Y en última instancia poder combinar los dos juegos.

También es importante que nuestra pareja entienda, desde un principio, que no buscamos eyacular. Si esto no es así, si bien se puede hablar con el otro y explicarle, si no tiene la apertura para entender nuestro proceso, entonces no es nuestra pareja ideal. Es decir que no se va a poder profundizar en ese vínculo. Es preferible encontrar a alguien que cuando nos conozca y sepa que tenemos esta dinámica, se sienta afortunada de haber encontrado esto, no acomplejada o confundida. Si ella no puede entenderlo y empezar a apreciarlo, no vibra con nosotros.

Eduardo Socolovsky

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